CUIDADOS DE AYER, DE HOY Y SIEMPRE

8 LETRAS PARA UN 8M


Que los c-u-i-d-a-d-o-s eran fundamentales en nuestro día a día ya lo sabíamos… pero ha tenido que venir una pandemia para que estas 8 letras ocuparan portadas y discursos políticos, para oír lo evidente y cotidiano en boca de quienes parece que hasta el momento los cuidaban por telepatía o a saber cómo. Y permitidme la ironía, pero es que ver en las noticias un tema tan obvio es como mirar la tabla de planchar llena de ropa o a tu niña en la bañera llamándote para que le aclares el champú.


Nos hemos tenido que ver encerrados y encerradas en casa para valorar esas manos que nos ponían la mesa, nos hacían la comida o iban a la compra cuando nadie más lo iba a hacer, porque ahí fuera había un bicho llamado Covid-19 que casi había paralizado a toda la población, y digo casi, porque las mujeres en su mayoría, seguíamos tirando del carro pero ahora con toda la prole en casa. Ahora ya somos noticia, ahora si.


Eso sí, seguimos viendo anuncios donde a las mujeres y a las madres se nos muestran como super heroínas, con super poderes y una barita mágica para dejar todo como el jaspe sin perder la sonrisa. Basta ya, ¿no creéis?.


La acumulación de tareas ha sido y sigue siendo una rutina en la vida de las mujeres, independientemente de su situación laboral, de su condición de madre o no, de su estado de salud o de otros muchos factores que queramos añadir al cóctel de ser mujer-madre-abuela-trabajadora-cuidadora-familiar, etc…


Porcentajes, estadísticas, encuestas…a nivel nacional o mundial, reflejan un reparto desigual en los tiempos de cuidado entre mujeres y hombres, inclinando la balanza desfavorablemente hacia éstas. El peso de la responsabilidad diaria, de sostener a la familia, de cuidar a hijos/as y familiares, merma de tiempo a unas mujeres cuyas consecuencias se reflejan a corto, medio y largo plazo.

La salud mental y física, las relaciones de ocio, las personales y también las laborales, se resienten enormemente materializándose en una peor calidad de vida para las que compaginan cuidados y actividad fuera y dentro de casa.


Reivindicamos por tanto políticas familiares efectivas que no penalicen a las mujeres por decidir trabajar, cuidar y/o maternar, especialmente de aquellas que lo hacen sin una red de apoyo. Medidas de conciliación eficaces, que contemplen la diversidad y exigencias del mercado laboral actual en cuanto a horarios y perfiles multitarea.


Puesta en valor de esas cuidadoras familiares no profesionales , que dedican su tiempo y su vida a la atención en el ámbito privado de quienes más lo necesitan, anteponiendo las necesidades de los demás a las suyas propias.


Por una dignificación de los cuidados.


León, 8 de marzo de 2022

 

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